Desde que despega hasta que aterriza, es decir durante el vuelo, el piloto necesitará
seguramente realizar alguna de estas cosas: (1) respecto a la altura, ascender, descender,
o mantener una altitud constante; (2) en cuanto a dirección, girar a la derecha,
a la izquierda, o mantener la dirección de vuelo, y (3) en cuanto a velocidad,
acelerar, decelerar o mantener una velocidad constante. Estas tareas reciben el nombre
de maniobras fundamentales, pues cualquier maniobra que realice en vuelo requerirá
el empleo de alguna de ellas, individualmente o combinadas entre sí: ascensos,
descensos, giros, y vuelo
recto y nivelado.
La primera parte del entrenamiento de un piloto consiste en la práctica
de estas cuatro maniobras fundamentales, lo cual estimula y fortalece la familiarización
en el uso adecuado de los mandos para mantener el control del aeroplano, enseña
como establecer y mantener la actitud apropiada en cada caso, y resalta la importancia
de dividir su atención chequeando tanto las referencias exteriores como los
instrumentos del cuadro de mandos. Antes de practicar estas maniobras, es necesario
asimilar el concepto de actitud del avión, cuales son los movimientos básicos,
y que controles intervienen en los mismos.
Este capítulo trata de estos preliminares, detallándose en capítulos
posteriores cada una de las maniobras fundamentales.
5.1.1 Generalidades.
Ahora que el entrenamiento de vuelo va a comenzar, empecemos por observar esta
regla: mirar fuera.
Por seguridad en vuelo hay que mantenerse alerta sobre la presencia de otros aeroplanos,
mirar continuamente. Debemos asumir que hay aviones "ciegos" cerca y nunca
pretender que los demás nos ven.
Es una creencia común que el ojo ve cualquier cosa con claridad dentro de su
campo de visión, y esto no es cierto. Basta con que fije su vista en el borde
del monitor donde lee esto y podrá observar que ya no puede leerlo con claridad.
Además, está estudiado y comprobado que la percepción del ojo
es muy pobre cuando está en movimiento. Una excursión con la mirada
recorriendo una amplia zona, no muestra nada y encima es contraproducente pues deja
la impresión de haber examinado un amplio área del cielo cuando no se
ha examinado nada. Se recomienda dividir el espacio en pequeñas áreas,
y escrutarlo con una serie de miradas cortas y regularmente espaciadas, estando especialmente
alerta cuando tenemos el morro arriba debido a que nuestro campo de visión
al frente se reduce.
La postura del cuerpo debe ser confortable y el asiento estar en una posición
que permita manejar los mandos y pedales con soltura. Durante el vuelo y los ejercicios
aéreos (maniobras) la posición de los pies debe permitir que la mayoría
de su peso descanse en los talones, manteniendo estos apoyados en el suelo.
El mando de control (cuernos) debe mantenerse firme pero sujeto con los dedos cerrados
suavemente, no agarrotados. Efectúe movimientos ligeros y suaves sobre los
mandos, sienta el pulso del avión a través de los mismos y si nota un
exceso de presión compense el avión. Cuando los españoles hablan
de "volar con el culo" o los estadounidenses de "volar con el fondo
de los pantalones", se refieren a que en esta parte de la anatomía puede
sentirse si los controles se están manejando de forma adecuada o no.
La apertura o cierre de gases no debe hacerse de forma brusca sino suave y progresiva.
La cantidad de control o presión a ejercer sobre los cuernos y pedales para
obtener del avión la respuesta requerida, depende en gran medida de la velocidad
del aire que incide sobre las superficies de control (alerones y timones). Considerando
la velocidad de crucero como referencia, por encima de esta los mandos son firmes
y producen una reacción rápida y efectiva al movimiento de control equivalente;
por debajo de esta los mandos son más laxos y hace falta menos esfuerzo para
moverlos, pero reaccionan de forma más perezosa y es necesario un relativamente
mayor movimiento para cambiar de actitud.
Teniendo en cuenta que el aire que incide sobre las superficies de control proviene
de dos fuentes: el viento relativo, cuya velocidad depende de la del avión,
y el producido por la hélice cuya velocidad depende de las r.p.m. de esta,
los alerones son sensitivos a los cambios de velocidad pero no a los cambios de potencia
porque están fuera del flujo de la hélice; por el contrario, el timón
de profundidad y el de dirección que sí están dentro de este
flujo son más sensibles a los cambios de potencia que a los cambios de velocidad.
Por ejemplo en un ascenso con poca velocidad y mucha potencia los alerones se notan
perezosos mientras que los timones de profundidad y dirección son más
firmes.
Inercia. Cualquier masa en movimiento posee
una fuerza de inercia que se opone a los cambios de trayectoria. Un avión en
vuelo no es una excepción. Esto significa que desde que aplicamos un mando
hasta que el avión responde efectivamente al mismo hay un lapso de tiempo.
Este lapso es proporcional a la velocidad del avión y a la masa del mismo.
Comparativamente, posee mucha más inercia un Boeing-747 a 250 nudos que una
Cessna-150 a 80 nudos por lo que los movimientos en el primero deben ser efectuados
con mucha más anticipación que en la segunda.
Correcciones. Recuerde siempre: es preferible
una pequeña corrección ahora que una más grande después.
Pero no se agobie y haga cambios continuamente, dé tiempo al avión para
asumir la nueva situación. Si ha de cambiar o corregir la trayectoria, la velocidad
o la actitud, haga los cambios oportunos sobre los mandos, espere un poco a la respuesta
del avión y si es necesario corrija, así evitará muchas "excursiones"
de altura y/o velocidad. No hay reglas en cuanto a la cantidad de cambio a aplicar
en cada momento, es cuestión de entrenamiento y experiencia.
5.1.2 Potencia y actitud.
Se puede ascender o descender con distintas tasas de ascenso o descenso, girar
con mayor o menor tasa de giro y con diferentes grados de alabeo, todo ello con diferentes
velocidades, igual que se puede volar recto y nivelado a distintas velocidades. Seleccionar
cada uno de los parámetros anteriores o la combinación de los mismos
que convenga a cada caso, implica mantener un ángulo de ataque concreto, una
actitud de alabeo (o no alabeo) determinada y la aplicación de una potencia
específica. Y ahora la pregunta: ¿cómo seleccionar esos parámetros?.
Pues a partir de un hecho característico: el control del aeroplano depende
de la potencia aplicada y de la actitud de morro y alabeo del avión. Efectivamente,
la velocidad vertical (tasa de ascenso/descenso) y horizontal en un ascenso o descenso
dependerá de la potencia puesta y de la actitud del avión (más
exactamente del ángulo de ataque); en vuelo recto y nivelado la velocidad desarrollada
dependerá igualmente de la potencia y la actitud; en giros lo mismo, en cualquier
maniobra combinada también. Por tanto, al aplicar una potencia específica
y poner al avión con una actitud determinada el piloto está "seleccionando"
los parámetros de vuelo.
Una afirmación muy extendida en los manuales de aviación es que "potencia
+ actitud = rendimiento". No es muy exacta y puede producir confusión,
pues por ejemplo si está volando recto y nivelado con una potencia y actitud
constantes, el rendimiento es efectivamente constante, pero ahora ponga 15º de
morro arriba. De nuevo la potencia es constante y la actitud también y se espera
lo mismo del rendimiento, pero lo que sucede en realidad es que a medida que el avión
asciende, para mantener la misma actitud necesitará incrementar el ángulo
de ataque cada vez más, minorando con ello la velocidad, y lo que comenzó
siendo un ascenso terminará tarde o temprano en una pérdida.
Realmente, la afirmación anterior lo que pretende significar es que debido
a la concepción aerodinámica del avión "la
combinación adecuada de potencia y actitud debe producir siempre un rendimiento
previsible".
Con respecto a esta afirmación, el comportamiento a grandes rasgos de los
aviones es el siguiente:
Diferentes combinaciones de potencia y actitud producen distintas velocidades
y tasas (de ascenso, descenso o giro) por lo que una misma maniobra puede efectuarse
bajo distintos parámetros de velocidad y tasas dependiendo de la potencia y
actitud adoptadas.
Con la misma potencia aplicada, una actitud de más morro arriba supone
menor velocidad del avión y más morro abajo mayor velocidad. Ya vimos
en 1.10 que el control primario de la velocidad se
ejerce con la actitud (volante de control).
Manteniendo la velocidad, si se reduce potencia el avión descenderá,
si se aumenta ascenderá. También en 1.10
se dijo que el control primario de la altura reside en la potencia (palanca de gases).
Si se cambia de potencia sin cambiar de actitud, o de actitud sin cambiar de potencia,
los parámetros de vuelo (velocidad, altura, tasas) cambiarán.
Si se quieren mantener dichos parámetros, un cambio de potencia implica
también un cambio de actitud y viceversa.
5.1.3 Actitudes.
Los tres elementos básicos para mantener el control del aeroplano son:
la actitud de morro, la actitud de alabeo, y la potencia aplicada. Actitud
es la denominación que recibe la posición del avión respecto
al horizonte.
La actitud básica de un avión es la actitud de crucero, y todas las
demás se refieren a la posición del avión respecto a esta. La
actitud de crucero es la del avión para un vuelo nivelado, con una velocidad
y altitud constante, con una potencia adecuada y las alas paralelas al horizonte.
El término actitud no es un término exacto sino aproximado, como aproximadamente
paralela al horizonte es la actitud normal en vuelo de crucero, así que para
simplificar se suelen asumir ambas referencias como sinónimas. Las actitudes
se pueden dividir en dos grupos:
Actitud de morro. Se refiere a la orientación
o referencia angular del eje longitudinal del aeroplano con respecto al plano de referencia.
La actitud por encima de ese plano se denomina "actitud de morro arriba"
y la actitud por debajo recibe el nombre de "actitud de morro abajo". Se
manejan términos tales como: pon 10º de morro arriba, baja el morro, no
subas tanto el morro, etc... Conviene recordar algo muy importante: actitud de morro
no es igual a ángulo de ataque, la actitud es un medio para controlar el ángulo
de ataque.
Actitud de alabeo. Es la orientación
del eje transversal o lateral del aeroplano respecto al plano de referencia. Dicho
de otra manera, es la actitud de inclinación de las alas respecto al horizonte.
Los términos que se manejan son por ejemplo: haz un giro con 45º de alabeo
a la izquierda, en esta maniobra no alabees más de 30º, no pongas tanto
alabeo, etc... El sentido derecha e izquierda se refiere visto desde el asiento del
piloto.
El instrumento idóneo para chequear y mantener una determinada actitud es
el horizonte artificial, pero tiene una pega, esta demasiado cerca de nuestros ojos
para mirar fuera a la vez con comodidad. Si el horizonte artificial simula la actitud
del aeroplano respecto al horizonte, ¿porqué no acostumbrarse a "leer"
la posición del aeroplano "real" respecto al horizonte "real"?.
Basta con trazar una línea imaginaria en el cristal, entre nuestros ojos y
el horizonte real (algunos pilotos trazan dicha línea de verdad) y "leer"
la posición relativa entre dicha línea y el horizonte, o la posición
relativa de algún punto de la cabina, cristal o morro del avión respecto
al horizonte real.
Como no siempre es perfectamente visible el horizonte real, es conveniente saber interpretar
la información dada por los instrumentos del cuadro de mandos. El horizonte
artificial es nuestra fuente principal para conocer la actitud del avión, sirviéndonos
el altímetro, el indicador de velocidad y el indicador de coordinación
(bastón y bola) como chequeo cruzado para verificar la actitud del avión.
5.1.4 Movimientos.
Durante el entrenamiento, antes de comenzar a practicar maniobras fundamentales,
seguramente el instructor nos enseñe a realizar una serie de movimientos básicos,
la respuesta del avión a los mismos, y el reflejo de estos movimientos en los instrumentos
del aeroplano. A continuación se expone un breve resumen de estos movimientos básicos
para cuyo mejor entendimiento convendría releer los capítulos 1.5
y 1.10 relativos a cuales son las superficies de
mando y control, como funcionan y que mandos actúan sobre ellas, y como controlar
altura y velocidad, respectivamente.
Tirar del volante de control:
El morro del avión se eleva.
El ángulo de ataque aumenta.
La velocidad disminuye.
El avioncito miniatura del horizonte artificial se coloca por encima de la línea
de referencia del horizonte.
En aviones con hélice de paso fijo bajan las r.p.m. indicadas en el tacómetro.
Empujar el volante de control:
El morro del avión baja.
El ángulo de ataque disminuye.
La velocidad se incrementa.
El avioncito miniatura del horizonte artificial se pone por debajo de la línea
de referencia.
En aviones con hélice de paso fijo suben las r.p.m. indicadas en el tacómetro.
Mover el volante de control a la derecha:
El avión alabea a la derecha.
El horizonte artificial indica con el avioncito miniatura el alabeo a la derecha,
mientras que en la escala se muestra el número de grados de este alabeo.
El indicador de dirección y la brújula se mueven, mostrando el cambio
de dirección.
El avioncito del indicador de giro y coordinación se deflecta en la dirección
del giro; si este es coordinado la bola permanecerá centrada; en caso contrario
se desplazará a un lado.
Mover el volante de control a la izquierda:
El avión alabea a la izquierda.
El horizonte artificial indica con el avioncito miniatura el alabeo a la izquierda,
y en la escala se muestra el número de grados de este alabeo.
El indicador de dirección y la brújula se mueven, marcando la nueva
dirección.
El avioncito del indicador de giro y coordinación se deflecta en la dirección
del giro; si este es coordinado la bola permanecerá centrada; en caso contrario
se desplazará a un lado.
Pisar el pedal derecho:
El morro guiña a la derecha.
La bola del indicador de coordinación y giro se desplaza al lado contrario
del pedal aplicado (a la izquierda en este caso).
Pisar el pedal izquierdo:
El morro guiña a la izquierda.
La bola del indicador de coordinación y giro se desplaza al lado opuesto
al pedal aplicado (a la derecha en este caso).
Aumentar la potencia:
El avión se eleva.
En aviones con hélice de paso fijo el tacómetro indica mayor número de r.p.m;
si la hélice es de paso variable aumenta la presión de admisión (manifold).
El indicador de velocidad vertical y el altímetro marcan valores mayores.
Disminuir la potencia:
El avión desciende.
El tacómetro indica menor número de r.p.m. en aviones con hélice de paso fijo,
o menor presión de admisión (manifold) en aviones con hélice de paso variable.
El indicador de velocidad vertical y el altímetro marcan valores menores.
Naturalmente, si se realizan simultáneamente más de uno de estos
movimientos la reacción del avión y su reflejo en los instrumentos es
el producto de dicha combinación. Por ejemplo: Si movemos el mando de control
a la derecha a la vez que empujamos este hacia delante:
El avión alabea a la derecha y además baja el morro.
La velocidad se incrementa.
El avioncito del horizonte artificial se coloca por debajo de la línea
de referencia y se muestra inclinado. El dial de ese instrumento indica el número
de grados del alabeo.
El avión miniatura del indicador de viraje se inclina a la derecha y si
el viraje es coordinado la bola permanece centrada. Si no es coordinado la bola se
desplazará a un lado.
El indicador de dirección y la brújula se mueven, marcando la nueva
dirección.
Los efectos mostrados en la tabla anterior se refieren a la respuesta "inmediata"
del avión y los instrumentos al movimiento correspondiente. Un aeroplano tiende
a equilibrar todas las fuerzas que le afectan, y si un movimiento produce un desequilibrio
en las mismas el aparato responderá moviéndose en el sentido de la fuerza
aplicada hasta encontrar un nuevo punto de equilibrio. Un ejemplo: para realizar un
giro cerrado se gira el volante hacia un lado, y para que sea coordinado se aplica
el pedal del mismo lado. Pero el desequilibrio producido en la fuerza de sustentación
con respecto al peso, debido al factor de carga, provocará que el avión
tienda a "hundirse", por lo que si queremos mantener la altitud tendremos
que tirar hacia atrás del volante de control e incrementar la potencia (abrir
gases).
5.1.5 Más generalidades.
Mantenga el vuelo coordinado (excepto en resbales intencionados). Si aplica alerón
derecho aplique también pedal derecho; si aplica alerón izquierdo aplique
también pedal izquierdo. Pilotar un aeroplano, especialmente a bajas velocidades
requiere el uso de los pedales. La bola del inclinómetro debe permanecer siempre
centrada.
No sea forofo de los instrumentos. Para girar a derecha o izquierda identifique
un punto situado en el extremo del ala respectiva y gire hasta que lo enfrente. Aprenda
a mantener una actitud de vuelo recto y nivelado por la posición del morro
respecto al horizonte.
Para mantener una dirección, ponga el rumbo adecuado, fíjese en un punto
enfrente como el objetivo a seguir y chequee de cuando en cuando que sigue la dirección
correcta. En general, todas las maniobras que puedan hacerse mediante referencias
exteriores deben hacerse con este método, sirviéndose de los instrumentos
para confirmar lo correcto de la maniobra. Acostúmbrese a percibir la actitud
del avión por referencias externas y consolidar sus percepciones con los instrumentos.
Sumario:
Durante el vuelo, el piloto necesita ascender, descender, o mantener una altitud
constante; girar a la derecha, a la izquierda, o mantener la dirección de vuelo,
y acelerar, decelerar o mantener una velocidad constante.
Estos tres grupos de tareas básicas son fundamentales, pues todas las maniobras
dependen de uno o más de ellos.
Por seguridad en vuelo, debemos estar atentos a la presencia de otros aviones.
Se recomienda dividir el espacio en pequeñas áreas, y escrutarlo con
una serie de miradas cortas y regularmente espaciadas, estando especialmente alerta
cuando tenemos el morro arriba debido a que nuestro campo de visión al frente
se reduce.
En un avión de plano bajo, el campo de visión abajo se reduce,
y en los giros, el ala arriba del lado contrario al giro reduce la visión lateral
de ese lado. En un avión de plano alto el campo de visión hacia arriba
es obstaculizado por las alas y en los giros, el ala abajo del lado del giro reduce
la visión lateral de ese lado.
La posición del cuerpo debe ser confortable y permitirnos manejar los mandos
y pedales con soltura. La posición de los pies debe permitir que su peso descanse
en los talones apoyados en el suelo. El mando de control debe mantenerse firme pero
sujeto con los dedos cerrados suavemente, no agarrotados.
Los movimientos sobre los mandos deben ser ligeros y suaves, sintiendo el pulso
del avión a través de los mismos. Si nota un exceso de presión
compense el avión.
La apertura o cierre de gases debe hacerse suave y progresivamente, no de forma
brusca.
La cantidad de movimiento sobre los mandos para obtener del avión la respuesta
requerida, depende de la velocidad del aire que incide sobre las superficies de control
(alerones y timones). A baja velocidad los mandos son laxos y responden perezosamente,
mientras que a alta velocidad los mandos son firmes y responden rápidamente.
Los alerones son más sensibles a los cambios de velocidad mientras que
los timones son más sensibles a los cambios de potencia.
El lapso de tiempo que transcurre desde que se aplica mando hasta que el avión
responde, está en función de la cantidad de inercia del avión,
la cual depende de su masa y velocidad. Dependiendo de la inercia, la anticipación
del movimiento será mayor o menor.
Es preferible una pequeña corrección ahora que una más grande
después. Para evitar "excursiones" de altura y/o velocidad haga los
cambios oportunos sobre los mandos, espere un poco a la respuesta del avión
y si es necesario corrija. No hay reglas en cuanto a la cantidad de cambio a aplicar
en cada momento, es cuestión de entrenamiento y experiencia.
La combinación adecuada de potencia y actitud debe producir siempre un
rendimiento previsible.
Una misma maniobra puede efectuarse bajo distintos parámetros de velocidad
y tasas dependiendo de la potencia y actitud adoptadas.
Si se cambia de potencia sin cambiar de actitud, o de actitud sin cambiar de potencia,
los parámetros de vuelo (velocidad, altura, tasas) cambiarán.
Si se quieren mantener dichos parámetros, un cambio de potencia implica
también un cambio de actitud y viceversa.
Actitud no es igual a ángulo de ataque, la actitud es un medio de controlar
el ángulo de ataque.
La actitud de morro, se refiere a la orientación o referencia angular del
eje longitudinal del aeroplano con respecto al plano de referencia. Se habla de morro
arriba, morro nivelado y morro abajo.
La actitud de alabeo es la orientación del eje transversal o lateral del
aeroplano respecto al plano de referencia. Se habla de alabeo a la derecha, a la izquierda,
etc...
Para obtener una buena indicación de la actitud del avión el horizonte
artificial es la mejor referencia, pero tiene una pega: está demasiado cerca
de nuestros ojos para mirar fuera a la vez.
Los movimientos básicos: tirar del volante de control o empujar el mismo;
girarlo a derecha o izquierda; pisar el pedal izquierdo o el derecho, y aumentar o
disminuir la potencia, producen una respuesta "inmediata" en el avión
y sus instrumentos, pero debemos tener presente que se pueden producir otras respuestas
a "medio plazo" producto del desequilibrio de fuerzas que actúan
sobre el aeroplano.
Excepto si quiere realizar un derrape intencionado, mantenga el vuelo coordinado,
con la bola del inclinómetro siempre centrada.
No sea forofo de los instrumentos. En general, todas las maniobras que puedan
hacerse mediante referencias exteriores deben hacerse con este método, sirviéndose
de los instrumentos para confirmar lo correcto de la maniobra. Acostúmbrese
a percibir la actitud del avión por referencias externas y consolidar sus percepciones
con los instrumentos.