3.3 CONTROL DE LA PROPULSION.
Una vez conocida la forma en que se propulsa un avión, así como
los dispositivos (motor y hélice) que desarrollan la fuerza que da lugar
a esta propulsión, es necesario saber como y de que manera el piloto
controla esta fuerza, en definitiva, como ejerce el control sobre el motor y
la hélice.
Puesto que la gran mayoría de los aviones ligeros empleados en entrenamiento
suelen estar dotados de un motor de pistón y una hélice, nos ceñiremos
principalmente a este supuesto. Ahora bien, dependiendo de si la hélice
es de paso fijo o paso variable, tanto los mandos como la forma de ejercer este
control varía.
3.3.1 Mandos de la propulsión.
Los mandos mediante el cual el piloto controla la propulsión son: la palanca
de gases y la palanca de paso de la hélice. Obviamente, solo se dispone de
mando de paso de la hélice si el avión está equipado con hélice
de paso variable o de velocidad constante.
La palanca de gases actúa sobre el carburador o sobre el carburador y la
presión en el colector de admisión; a mayor apertura mayor potencia
desarrollada y viceversa. La posición más adelantada de la palanca
de gases corresponde a la máxima potencia y la posición más
retrasada corresponde a la mínima potencia (ralentí).
La palanca de paso actúa, como su propio nombre indica, sobre el paso de
la hélice. La posición más retrasada de esta palanca corresponde
a un paso largo (mayor ángulo en las palas) mientras que la posición
más adelantada corresponde a un paso corto (menor ángulo en las palas).
Debido a los términos empleados, se puede producir una cierta confusión
al intentar asociar mentalmente pasos, ángulos de las palas, y posiciones
del mando; en ese caso, lo menor confuso es asociar:
| paso atrás= menos r.p.m., paso adelante= más r.p.m. |
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Algunos aviones (p.ejemplo Cessna) disponen de mandos de varilla en vez de palancas,
pero el manejo es idéntico: empujando el mando de gases se aplica más
potencia y tirando del mismo menos potencia; empujando el mando de paso de la hélice
se seleccionan más r.p.m. y tirando se seleccionan menos r.p.m.
Con un símil automovilístico, el mando de gases funciona de manera similar
al acelerador de un automóvil mientras que el mando de paso de la hélice
lo hace como la palanca del cambio de velocidades.
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3.3.2 Instrumentos de control.
Los instrumentos que dan información sobre la propulsión son:
el tacómetro y el indicador de presión de admisión (manifold
pressure).
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El tacómetro es un medidor de r.p.m. las cuales representa en
un dial, calibrado de 100 en 100 r.p.m. con marcas mayores cada 500 r.p.m.
Este instrumento suele tener un arco verde que indica el rango normal
de operación en vuelo de crucero, y un arco rojo que muestra el
rango que no es conveniente mantener de una forma sostenida.
En aviones con hélice de paso fijo, este instrumento proporciona
el número de r.p.m. del motor y por extensión, de la hélice;
en aviones con hélice de paso variable, indica el número
de r.p.m. de la hélice.
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El indicador de presión de admisión, es un barómetro que
mide la presión de la mezcla aire-combustible en el colector de admisión
o múltiple, y la muestra en unidades de pulgadas de mercurio. Este indicador,
inexistente en aviones con hélice de paso fijo, informa al piloto de
la potencia del motor: a mayor presión más potencia. La presión
de admisión influye sobre la potencia (a más presión más potencia)
pero también somete al motor a más esfuerzos, y puede dar lugar al fenómeno
conocido como detonación.
3.3.3 Aviones con hélice
de paso fijo.
Para un avión equipado con hélice de paso fijo, la capacidad
de propulsión está directamente relacionada con la velocidad de
giro de la hélice, puesto que los demás parámetros (paso,
etc..) no son susceptibles de cambio. Debido a esta circunstancia, el piloto
solo dispone de la palanca de mando de gases para controlar la propulsión,
siendo el tacómetro el único instrumento que le proporciona información
sobre la misma.
En este tipo de aviones regular la propulsión es sencillo: empujando
el mando de gases la potencia y las r.p.m. aumentan; al tirar de este mando,
la potencia y las r.p.m. disminuyen. Recordemos del capítulo anterior
que un avión con hélice de paso fijo es como un automóvil
con una caja de cambios con una única marcha.
Lo mismo que cuando un automóvil sube o baja una cuesta muy empinada
el aumento o disminución de la velocidad aumenta o disminuye el número
de r.p.m. del motor, el aumento de la velocidad aerodinámica del avión
produce un aumento de las r.p.m., por lo cual es conveniente vigilar el tacómetro
en descensos con mucha velocidad para asegurar que permanecen dentro de los
límites.
3.3.4 Aviones con hélice
de paso variable.
La capacidad de propulsión en los aviones con este tipo de hélices
depende de la velocidad de rotación de la hélice y del paso de
la misma. Esto hace que el control de la potencia y de las r.p.m. sea un poco
más complejo. Mientras que en el caso anterior un mismo mando controlaba la
potencia y las r.p.m., en este caso el piloto cuenta con un mando para controlar
la potencia y otro para controlar las r.p.m. Como es natural, hay también
dos instrumentos diferenciados para monitorizar la potencia y las r.p.m.
El mando de gases controla la potencia mediante la presión de admisión
en el manifold o múltiple, la cual es registrada por el indicador de
presión de admisión. A mayor apertura de gases mayor presión
de admisión y por tanto mayor potencia desarrollada por el motor, y viceversa.
El mando de paso de la hélice controla las r.p.m. las cuales se monitorizan
por medio del tacómetro. Valiéndonos de nuevo del símil
automovilístico, el mando de gases es como el acelerador mientras que
el mando de paso de la hélice es como la palanca del cambio de marchas.
Al contar con dos mandos, la combinación de posiciones que el piloto
puede poner es muy amplia, siempre dentro de los límites de operación.
Pero conviene destacar que los motores ofrecen su mejor rendimiento con unas
r.p.m. concretas y una presión de admisión proporcional a estas
r.p.m. Para cualquier r.p.m. dadas hay unos límites de presión
de admisión que no deben ser excedidos para no someter al motor a esfuerzos
que pueden dañarle. Los fabricantes suelen incluir unas tablas en las
cuales se muestra la presión de admisión y las r.p.m. adecuadas
a la misma, en función de la altura de vuelo.
Tener que actuar sobre dos mandos para regular la potencia, implica conocer
cual es la secuencia correcta para aumentar o disminuir esta. De las combinaciones
de r.p.m. y presión de admisión posibles, la menos acertada es
mantener unas r.p.m. bajas con una presión de admisión alta, pues
ello supone someter al motor a un esfuerzo innecesario (igual que acelerar en
demasía el motor de un automóvil en una marcha corta).
Para aumentar la potencia: 1) incrementar las r.p.m. mediante el mando de la
hélice y 2) aumentar la presión de admisión mediante el
mando de gases. Para disminuirla se invierte el proceso: 1) reducir la presión
de admisión mediante el mando de gases, y 2) disminuir las r.p.m. por
medio del mando de paso de la hélice.
En caso de duda sobre que mando tiene preferencia sobre el otro, aplicar la
regla "El paso de la hélice es el más valiente: el primero
en entrar y el último en salir"
En la fase final del aterrizaje conviene tener el mando de la hélice
adelante (paso corto) en previsión de tener que abortar la toma (motor
y al aire).
3.3.5 Aviones con hélice
de velocidad constante.
El control de la propulsión es idéntico al caso anterior. La
única diferencia radica en que una vez seleccionadas unas r.p.m. con
el mando de paso de la hélice, estas se mantendrán constantes
aunque cambiemos la presión de admisión. Por ejemplo, si se incrementa
la presión de admisión, el mecanismo automático de paso
de la hélice incrementará el paso de las palas manteniendo las
mismas r.p.m.
Un factor que influye en la propulsión, tanto si la hélice es
de paso fijo o de paso variable o de velocidad constante, es la densidad del
aire; a mayor densidad más propulsión. Así, una hélice
a 2200 r.p.m. a nivel del mar producirá más propulsión que a 2500
r.p.m. en una altitud de 5000 pies.
Sumario.
- El piloto controla la propulsión por medio del mando de gases y
del mando de paso de la hélice.
- El mando de gases actúa como el acelerador de un automóvil:
a mayor apertura del mando mayor potencia desarrollada por el motor.
- La posición más retrasada del mando de paso de la hélice
corresponde a un paso largo mientras que la posición más adelantada
corresponde a un paso corto.
- Los instrumentos que monitorizan la propulsión son el tacómetro
y el indicador de presión de admisión.
- El tacómetro muestra las r.p.m. de la hélice y el indicador
de presión de admisión, la presión de la mezcla de aire-fuel
en el colector de admisión.
- A mayor presión de admisión mayor potencia desarrollada por
el motor.
- En aviones con hélice de paso fijo, únicamente se cuenta con
el mando de gases, el cual actúa aumentando o disminuyendo las r.p.m.
del motor y por extensión de la hélice. El tacómetro
se encarga de medir las r.p.m. desarrolladas. Para aumentar la potencia abrir
gases; para disminuirla cortar gases.
- En aviones con hélice de paso variable o de velocidad constante,
el mando de gases actúa sobre la presión de admisión
(potencia) la cual se refleja en el indicador de presión de admisión,
y el mando de paso de la hélice controla las r.p.m. de la misma. El
instrumento que indica dichas r.p.m. es el tacómetro.
- Para cualquier r.p.m. hay una presión de admisión que no
debe ser sobrepasada.
- Para aumentar la potencia en hélices de paso fijo: 1) aumentar las
r.p.m. mediante el mando de paso de la hélice y 2) incrementar la presión
de admisión.
- Para disminuirla: 1) reducir la presión de admisión, y 2)
disminuir las r.p.m.
- El mando de paso de la hélice sigue la regla del más valiente
"el primero en entrar y el último en salir".
- La densidad del aire es un factor que influye en la propulsión. Puesto
que a mayor altura menor densidad, para unos mismos valores de velocidad de
giro y paso de la hélice, a mayor altura menor capacidad de propulsión.
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