3.2 SISTEMA PROPULSOR (HELICE).
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La hélice es un dispositivo constituido por un número variable
de aspas o palas (2, 3, 4...) que al girar alrededor de un eje producen
una fuerza propulsora. Cada pala está
formada por un conjunto de perfiles aerodinámicos que van cambiando
progresivamente su ángulo de incidencia desde la raíz hasta
el extremo (mayor en la raíz, menor en el extremo).
La hélice está acoplada directamente o a través de
engranajes o poleas (reductores) al eje de salida de un motor
(de pistón o turbina), el cual proporciona el movimiento de rotación.
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Aunque en principio las hélices se construyeron de madera, actualmente
se fabrican con materiales más ligeros y resistentes. El empleo de hélices
como elemento propulsor en aviación ha decaído por la progresiva
utilización de la propulsión por turbinas de gas, cada vez más
potentes, ligeras, y con consumos más ajustados. No obstante, aunque
la propulsión por hélice es poco utilizada en aviación
comercial, su uso está generalizado en aviones ligeros.
3.2.1 Funcionamiento de la hélice.
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Los perfiles aerodinámicos que componen una hélice están
sujetos a las mismas leyes y principios que cualquier otro perfil aerodinámico,
por ejemplo un ala. Cada uno de estos perfiles tiene un ángulo
de ataque, respecto al viento relativo de la pala que en este caso es
cercano al plano de revolución de la hélice, y un paso (igual
al ángulo de incidencia). El giro de la hélice, que es como
si se hicieran rotar muchas pequeñas alas, acelera el flujo de
aire hacia el borde de salida de cada perfil, a la vez que deflecta este
hacia atrás (lo mismo que sucede en un ala). Este proceso da lugar
a la aceleración hacia atrás de una gran masa de aire, movimiento
que provoca una fuerza de reacción que es la que propulsa el avión
hacia adelante.
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Las hélices se fabrican con "torsión", cambiando el
ángulo de incidencia de forma decreciente desde el eje (mayor ángulo)
hasta la punta (menor ángulo). Al girar a mayor velocidad el extremo
que la parte más cercana al eje, es necesario compensar esta diferencia
para producir una fuerza de forma uniforme. La solución consiste en disminuir
este ángulo desde el centro hacia los extremos, de una forma progresiva,
y así la menor velocidad pero mayor ángulo en el centro de la
hélice se va igualando con una mayor velocidad pero menor ángulo
hacia los extremos. Con esto, se produce una fuerza de forma uniforme a lo largo
de toda la hélice, reduciendo las tensiones internas y las vibraciones.
Un punto crítico en el diseño radica en la velocidad con que
giran los extremos, porque si está próxima a la del sonido, se
produce una gran disminución en el rendimiento. Este hecho pone límites
al diámetro y las r.p.m. de las hélices, y es por lo que en algunos
aviones se intercala un mecanismo reductor basado en engranajes o poleas, entre
el eje de salida del motor y la hélice.
La fuerza de propulsión del aeroplano está directamente relacionada
con la cantidad de aire que mueve y la velocidad con que lo acelera; depende
por tanto del tamaño de la hélice, de su paso, y de su velocidad
de giro. Su diseño, forma, número de palas, diámetro, etc...
debe ser el adecuado para la gama de velocidades en que puede operar el avión.
Una hélice bien diseñada puede dar un rendimiento de hasta 0,9
sobre un ideal de 1.
Con independencia del número de palas (2, 3, 4...), las hélices
se clasifican básicamente en hélices de paso fijo y hélices
de paso variable. Se denomina paso de la hélice al ángulo que
forma la cuerda de los perfiles de las palas con el plano de rotación
de la hélice.
3.2.2 Hélice de paso fijo.
En este tipo, el paso está impuesto por el mejor criterio del diseñador
del aeroplano y no es modificable por el piloto. Este paso es único para
todos los regímenes de vuelo, lo cual restringe y limita su eficacia;
una buena hélice para despegues o ascensos no es tan buena para velocidad
de crucero, y viceversa. Una hélice de paso fijo es como una caja de cambios
con una única velocidad; compensa su falta de eficacia con una gran sencillez
de funcionamiento.
En aviones equipados con motores de poca potencia, la hélice suele ser
de diámetro reducido, y está fijada directamente como una prolongación
del cigüeñal del motor; las r.p.m. de la hélice son las mismas
que las del motor. Con motores más potentes, la hélice es más
grande para poder absorber la fuerza desarrollada por el motor; en este caso
entre la salida del motor y la hélice se suele interponer un mecanismo
reductor y las r.p.m. de la hélice difieren de las r.p.m. del motor.
3.2.3 Hélice de paso variable.
Este tipo de hélice, permite al piloto ajustar el paso, acomodándolo
a las diferentes fases de vuelo, con lo cual obtiene su rendimiento óptimo
en todo momento. El ajuste se realiza mediante la palanca de paso de la hélice,
la cual acciona un mecanismo que puede ser mecánico, hidráulico
o eléctrico. En algunos casos, esta palanca solo tiene dos posiciones:
paso corto (menor ángulo de las palas) y paso largo (mayor ángulo
de las palas), pero lo más común es que pueda seleccionar cualquier
paso comprendido entre un máximo y un mínimo.
Para entender como funciona el paso variable, partimos de: (1) La mayoría
de los motores de combustión interna obtienen su máxima potencia
en un punto cercano al máximo de r.p.m. (2) La potencia requerida para
volar de forma económica a velocidad de crucero es usualmente menor a
la potencia máxima.
El paso corto, implica menor ángulo de ataque de la pala y por tanto
menor resistencia inducida, por lo que la hélice puede girar más
libre y rápidamente, permitiendo el mejor desarrollo de la potencia del
motor. Esto le hace el paso idóneo para maniobras en las que se requiere
máxima potencia: despegue y ascenso, aunque no es un paso adecuado para
régimen de crucero.
Este paso es como las marchas cortas (1ª, 2ª) de la caja de cambios
de un automóvil, que se emplean para arrancar o subir cuestas empinadas
pero no son eficientes para viajar por autopista. Con estas marchas el motor
de un automóvil alcanza rápidamente su máximo de r.p.m.,
lo mismo que el motor de un avión con paso corto en la hélice.
El paso largo, supone mayor ángulo de ataque y por ello mayor resistencia
inducida, lo que conlleva menos r.p.m. en la hélice y peor desarrollo
de la potencia del motor, pero a cambio se mueve mayor cantidad de aire. Con
este paso, decrece el rendimiento en despegue y ascenso, pero sin embargo se
incrementa la eficiencia en régimen de crucero.
Volviendo al ejemplo de la caja de cambios, este paso es como las marchas largas
(4ª, 5ª), que son las más adecuadas para viajar por autopista
pero no para arrancar o subir una cuesta empinada. Con estas marchas, el motor
del automóvil no desarrolla sus máximas r.p.m., pero se obtiene
mejor velocidad con un consumo más económico, exactamente lo mismo
que un avión con la hélice puesta en paso largo.
En algunos manuales, se identifica el paso corto con velocidades pequeñas
del avión debido a que las maniobras en las cuales está indicado
este paso (despegue, ascenso...) implican baja velocidad en el avión.
Por la misma razón se identifica el paso largo con altas velocidades
(crucero...).
3.2.4 Hélice de velocidad
constante.
Es una hélice de paso variable, cuyo paso se regula de forma automática,
manteniendo fija la velocidad de giro de la hélice, con independencia
de los cambios de potencia en el motor. Estas hélices tienen un regulador
que ajusta el paso de las palas para mantener las revoluciones seleccionadas
por el piloto, utilizando más eficazmente la potencia del motor para cualquier
régimen de vuelo.
Notas.
Las hélices modernas, sobre todo aquellas que equipan a aviones bimotores
o comerciales, tienen un mecanismo que en caso de fallo de motor permite ponerlas
"en bandera", es decir, presentando al viento el perfil de la hélice
que ofrece menor resistencia. En algunos aeroplanos equipados con motores muy
potentes, es posible invertir el paso de la hélice para ayudar en la
frenada y hacer más corta la carrera de aterrizaje.
La densidad del aire es un factor que interviene en el rendimiento tanto de
la hélice como del motor: a mayor densidad mayor rendimiento. Puesto
que la densidad disminuye con la altura, a mayor altura menor rendimiento de
la hélice y del motor.
Se denomina paso geométrico a la distancia horizontal teórica
que avanza una hélice en una revolución. Pero como el aire no
es un fluido perfecto, la hélice "resbala" y avanza algo menos.
Este avance real, se conoce como paso efectivo. Es obvio que el resbalamiento
de la hélice es igual a la diferencia entre ambos pasos.
En aviones monomotores, la hélice gira en el sentido de las agujas del
reloj, vista desde el asiento del piloto. Para contrarrestar la guiñada
adversa producida por la hélice, en algunos aviones con más
de un motor, las hélices de un ala giran en un sentido y las de la otra
en sentido contrario.
La hélice necesita unos cuidados básicos para que no pierda efectividad:
mantenerla libre de suciedad, melladuras, grietas,... Cuando se rueda en terrenos
no asfaltados, debe hacerse con precaución para evitar que las piedras
levantadas por el aire de la hélice la golpeen, pudiendo producirle melladuras
o fisuras. Por la misma razón, si la pista es asfaltada pero no así
sus accesos o calles de rodaje, conviene realizar la prueba de motores si es
posible sobre la pista.
Sumario.
- La hélice está formada por un número variable de palas
que giran alrededor de un eje produciendo una fuerza propulsora.
- Cada pala es un conjunto de perfiles aerodinámicos que cambian progresivamente
su ángulo de incidencia desde la raíz hasta el extremo de la
hélice.
- Estos perfiles están sujetos a las mismas leyes y principios que
otros perfiles aerodinámicos, tal como el ala.
- Las hélices son movidas por motores de pistón o turbina. El
acoplamiento de la hélice al motor puede ser directo o bien mediante
mecanismos reductores.
- La "torsión" dada a la hélice tiene como principal
objetivo producir de forma uniforme la fuerza que acelera la masa de aire.
- Las puntas de la hélice tienen mayor velocidad que la parte central.
- La proximidad a la velocidad del sonido en el giro de la hélice produce
una gran disminución en su rendimiento. Esto limita su diámetro
y la velocidad de rotación.
- Se llama paso al ángulo que forma la cuerda de los perfiles de las
palas con el plano de rotación de la hélice.
- Las hélices se clasifican básicamente en hélices de
paso fijo y hélices de paso variable.
- Como su propio nombre indica, una hélice de paso fijo es aquella
cuyo paso es único para todos los regímenes de vuelo; no es
modificable por el piloto. Este tipo de hélice compensa su falta de
eficacia con una gran sencillez de funcionamiento.
- Una hélice de paso variable posibilita al piloto ajustar el paso
de la hélice a las distintas condiciones de vuelo. El ajuste se realiza
con una palanca que, habitualmente, permite seleccionar un paso dentro de
un rango, entre un paso mínimo y un paso máximo.
- El paso corto provoca menos resistencia y permite el mejor desarrollo de
la potencia del motor, más r.p.m.. Este paso incrementa el rendimiento en
despegue y ascenso, pero no es adecuado para régimen de crucero.
- El paso largo implica mayor resistencia y menor desarrollo de la potencia
del motor, menos r.p.m., pero mueve una masa de aire mayor. Es el utilizado
en régimen de crucero y no es eficaz en despegue y ascenso.
- Los pasos de la hélice son como las marchas de la caja de cambios
de un automóvil: marchas cortas (paso corto) para arrancar y subir cuestas
empinadas; marchas largas (paso largo) para autopistas.
- Una hélice de velocidad constante, es una hélice de paso variable
que mantiene su velocidad constante con independencia de los cambios de potencia
del motor.
- Paso geométrico es la distancia horizontal teórica que avanza
una hélice en una revolución, y paso efectivo es la distancia
real.
- Un factor muy importante en el rendimiento del motor y de la hélice
es la densidad del aire: a mayor densidad mayor rendimiento. Como la densidad
disminuye con la altura, a mayor altura menor rendimiento de la hélice
y del motor.
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