3.10 CUIDADOS DEL MOTOR.De las explicaciones dadas en capítulos anteriores,
es fácilmente deducible la extraordinaria importancia que tiene para el vuelo
contar con un motor capaz de desarrollar toda su potencia y además exento
de averías. Teniendo en cuenta que un motor aeronáutico típico
de cuatro cilindros, tiene más de 250 elementos movibles y 70 fijos, podemos
hacernos una idea de las posibilidades de que un fallo de cualquiera de estos componentes
provoque una pérdida de potencia e incluso una parada de motor. Con independencia de que en cada capítulo se especifiquen los detalles concretos, relativos al motor, que correspondan al tema tratado, en este se intentan dar unas líneas generales en cuanto a su manejo. Ni que decir tiene que se supone que el motor está utilizando el combustible y aceite adecuados, y que el piloto conoce el manejo de los controles de potencia, mezcla y calefacción al carburador.
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Ascenso. En la mayoría de los aviones ligeros, el ascenso se realiza
con alta potencia y una velocidad relativamente baja respecto de la de crucero.
Puesto que normalmente el motor depende del flujo de aire exterior para su refrigeración,
cuanto más baja es la velocidad menos efectivo es el enfriamiento del motor.
La velocidad normal de ascenso dada por el fabricante suele tener en cuenta, entre
otras cosas, la necesidad de refrigeración del motor; pero hay dos velocidades,
específicas para cada aeroplano: velocidad de mejor ángulo de ascenso
y velocidad de mejor ascenso, que son habitualmente mas bajas que la velocidad normal
de ascenso y por tanto provocan una mayor temperatura en el motor. Estas velocidades
deben utilizarse en los momentos y durante los periodos que sea necesario (despegue
por ejemplo) pero retornando a la velocidad normal de ascenso en cuanto sea posible.
En el caso de motores diseñados para ascender aplicando toda la potencia
hasta alcanzar la altitud de crucero, no se gana nada reduciendo la potencia de
ascenso con la idea de salvaguardar el motor. El constructor ya tiene en cuenta
las necesidades de refrigeración en las velocidades que recomienda. Por otra
parte, en un avión equipado con hélice
de paso fijo, una velocidad mayor que la especificada puede causar que las r.p.m.
del motor excedan las limitaciones para un ascenso sostenido con toda la potencia.
Conviene recordar que con mezcla empobrecida,
el motor desarrolla más temperatura que con mezcla rica. Por esta razón,
se suele recomendar que durante el ascenso la palanca de mezcla esté en posición
"full rich".
Crucero. La velocidad de crucero está determinada por el fabricante para cada aeroplano, atendiendo a razones de seguridad, rendimiento, economía y duración de la vida del motor. Lo normal, es ajustar el motor a las r.p.m. indicadas por el constructor y que el avión desarrolle su velocidad, siempre, naturalmente, dentro de sus límites de operación (ver 2.5). Por encima de la potencia recomendada se consume más combustible y se calienta el motor más de lo necesario, y por debajo no se obtiene el rendimiento adecuado.
Descenso. Cuando se desciende con baja potencia o en planeo, y más todavía si se hace durante un periodo prolongado, el motor tiende a enfriarse rápidamente, incluso con temperaturas exteriores relativamente altas. Este enfriamiento provoca que la vaporización de combustible en el carburador no sea todo lo completa que se quiere, y que el aceite más frío se haga menos fluido. Si se necesita un súbito incremento de potencia, como en el caso de un motor y al aire, el motor puede no dar toda la respuesta requerida o sufrir daños si se ha enfriado en exceso. Aunque con una operación normal del aeroplano esto no debe producirse, algunos fabricantes recomiendan en caso de temperatura exterior baja, aplicar potencia de cuando en cuando durante un descenso prolongado, para mantener la temperatura del motor dentro de un rango razonable.
De todo lo expuesto, pudiera extraerse la sensación equivocada de que hay que estar continuamente pendiente del motor, su temperatura, presión de aceite, etc... No hay que descuidarse pero tampoco exagerar; si un buen conductor de automóvil debiera echar un vistazo de cuando en cuando al cuadro de instrumentos, con mayor razón un buen piloto debe efectuar un chequeo de los instrumentos de una forma regular. Como en cualquier otra actividad, a medida que se acumula experiencia más se desarrolla un cierto sentido que permite percibir si algo no funciona en la forma habitual (por ejemplo, si el motor suena de forma distinta).