Lo mismo que un automóvil, una bicicleta o un tren, obviamente, es necesario
que un aeroplano cuente con una fuerza que lo impulse. En un avión, esta
necesidad se hace más imperiosa, pues mientras que en otras máquinas
el impulso solo se necesita para vencer la inercia y la resistencia al avance,
en un avión este impulso es vital para producir la circulación
de aire en las alas, origen de la sustentación.
Esta fuerza, denominada de tracción cuando se ejerce por delante del
motor -tira del avión-, o de empuje si es ejercida por detrás
del motor -empuja al avión-, es proporcionada por el sistema propulsor,
el cual está constituido por uno o más motores, y en muchos modelos,
además por una o más hélices.
En este último caso, el elemento que realmente produce la fuerza es la
hélice, siendo el motor un mero mecanismo que la hace girar.
La fuerza de tracción
o empuje, se obtiene acelerando hacia atrás una masa de aire ambiente
a una velocidad superior a la del avión; de acuerdo con la 3ª
ley del movimiento de Newton, esta acción provoca una reacción
de la misma intensidad pero de sentido opuesto, la cual impulsa el avión
hacia adelante. La aceleración de la masa de aire, se logra por la rotación
de una hélice, movida por un motor convencional de pistón
o una turbina de gas, o por la expulsión a muy alta velocidad del chorro
de gases generado por una turbina de gas.
Ambos tipos de motor, de pistón o turbina, convierten la energía
química contenida en el combustible en energía
mecánica capaz de propulsar al avión, quemando dicho combustible,
razón por la cual reciben el nombre de motores de combustión interna.
Dada la extensión del tema, se ha dividido en dos capítulos:
este dedicado a los motores, y el siguiente a las hélices.
El que un piloto conozca los principios de funcionamiento del motor, puede
ayudarle a obtener una mejor eficiencia del mismo, no someterle a desgastes
prematuros ampliando así su vida útil, y en muchos casos evitar
fallos y averías. Por razones prácticas, se hace especial hincapié
en los motores de pistón, habituales en los aviones ligeros.
3.1.1 Motores de pistón.
Los motores de pistón son los más comunes en la aviación
ligera. Estos motores son casi idénticos a los de los automóviles,
con tres importantes diferencias:
Los motores de aviación tienen sistemas de encendido
doble. Cada cilindro tiene dos bujías y el motor está servido
por dos magnetos, una proporciona energía a todas las bujías "pares"
de los cilindros y otra a las bujías "impares". Si una bujía
o una magneto se estropea, la otra bujía o la otra magneto siguen haciendo
saltar la chispa que enciende el combustible en el cilindro. Un detalle muy
importante es que las magnetos, accionadas por el giro del motor, no dependen
de la batería para su funcionamiento.
La mayoría de los motores aeronáuticos están refrigerados
por aire. Esta particularidad evita cargar con el peso de un radiador y del
refrigerante, y que una avería del sistema de refrigeración o
la pérdida de refrigerante provoquen una avería general del motor.
Como los motores de aviación funcionan a distintas altitudes, el piloto
dispone de un control manual de la mezcla,
control que utiliza para ajustar la proporción adecuada de aire y combustible
de entrada a los cilindros.
Este tipo de motor consta básicamente de cilindros, pistones,
bielas y un cigüeñal. En el interior de cada cilindro, un
pistón realiza un movimiento de arriba abajo, movimiento que mediante
una biela transmite al cigüeñal, de forma que el movimiento rectilíneo
del pistón se convierte en movimiento giratorio del cigüeñal.
En la parte superior del cilindro, se encuentran normalmente dos bujías,
una o más válvulas de entrada de la mezcla, y una o más
válvulas de salida de los gases quemados.
En aviación, la mayoría de estos motores son de cuatro tiempos,
llamados así porque un ciclo completo de trabajo se realiza en cuatro
movimientos del pistón (Fig.3.1.2):
Admisión - El pistón, situado en la parte superior del cilindro
(punto muerto superior), realiza un movimiento de bajada con la válvula de
admisión
abierta succionando una mezcla de aire y combustible.
Compresión - Desde la parte inferior del cilindro (punto muerto inferior),
el pistón
hace un movimiento de subida estando las válvulas cerradas, lo cual
comprime la mezcla admitida en la fase anterior.
Explosión - Con el pistón en la parte superior, una chispa
procedente de las bujías hace explotar la mezcla comprimida de aire
y combustible. Esta explosión lanza violentamente al pistón
hacia abajo.
Escape - Desde la parte inferior, al realizar la carrera hacia arriba con
la válvula de escape abierta, el pistón empuja y expulsa los
gases del cilindro. Al llegar al punto superior, se cierra la válvula
de escape y se abre la de admisión comenzando de nuevo el ciclo: admisión,...
Si el motor tuviera un solo cilindro, giraría a trompicones, con mucha
fuerza en el momento de la explosión pero con menos fuerza en cada tiempo
posterior hasta la siguiente explosión. Pero los motores tienen más
de un cilindro, y cada uno de ellos se encuentra en una fase distinta de los
demás, de forma que las explosiones se suceden a intervalos regulares
dando al cigüeñal un giro más constante. Además el
cigüeñal incorpora unos contrapesos que ayudan a hacer el giro más
regular. Todos los ciclos de un motor de cuatro tiempos se realizan en dos vueltas
del cigüeñal.
El movimiento del cigüeñal se transmite a través de engranajes
o correas dentadas al árbol de levas, el cual mediante unos empujadores
y balancines o a veces directamente, se encarga de abrir y cerrar las válvulas
en el momento adecuado. Este giro también se transmite al sistema de
ignición, el cual hace saltar la chispa en las bujías en el instante
justo. Si la apertura o cierre de las válvulas o el salto de la chispa
en las bujías no se realiza de forma perfectamente sincronizada con el
movimiento de los pistones, el motor está "fuera de punto".
Lógicamente, para que el motor funcione, es necesario aportarle combustible
en la forma adecuada, proporcionarle la corriente que hace saltar la chispa,
lubricarle, refrigerarle, etc . Todas estas funciones se detallan en siguientes
capítulos de esta sección.
3.1.2 Tipos de motores de pistón.
Atendiendo a la colocación de los cilindros, los motores pueden ser:
horizontales opuestos (boxer), en los cuales 4 o 6 cilindros están
colocados horizontalmente, la mitad de ellos opuestos a la otra mitad; en
línea, cuando todos los cilindros están colocados uno detrás
de otro verticalmente o con una ligera inclinación; en "V",
con la mitad de los cilindros en cada rama de la V; radiales, cuando
los cilindros (entre 5 y 28) están montados en círculo alrededor
del cigüeñal, a veces en dos o más bancadas; etc.
Los motores con cilindros horizontales opuestos, tipo boxer, son los más
comunes en aviones ligeros.
3.1.3 Turbinas de gas.
Una turbina de gas es una máquina motriz que convierte la energía
derivada de la combustión de un elemento, normalmente queroseno, en energía
mecánica en forma de chorro de aire de alta presión y elevada
temperatura. Esta energía mecánica puede ser aprovechada para
mover un mecanismo propulsor tal como la hélice de un aeroplano o el
rotor de un helicoptero, o para generar el empuje que impulsa a un avión.
Estas máquinas constan básicamente de cuatro partes: compresor,
cámaras de combustión, turbina, y tobera de salida, y su
funcionamiento es el siguiente: El aire entra por un gran conducto de
entrada a la zona de compresores; en esta zona, un primer rotor con alabes
comprime el aire, un segundo rotor lo comprime aún más, y así
sucesivamente hasta alcanzar de 10 a 40 veces la presión del aire
de entrada. Este aire pasa mediante difusores a las cámaras de
combustión, donde un flujo constante de combustible en forma de
spray, vapor o ambas cosas, es quemado a una presión casi constante.
La combustión provoca la expansión violenta de los gases
producidos, en forma de chorro de alta presión, temperatura (hasta
1500º C) y velocidad. En su camino de salida, el chorro mueve una
turbina que comparte eje con los compresores, de manera que parte de la
energía del chorro hace girar aquellos, en general a más de 10.000
R.P.M. Por último, este chorro de gases se expele a la atmósfera
a través de la tobera de salida.
Si se compara este ciclo de trabajo con el de un motor de pistón, vemos
que es similar (admisión, compresión, explosión o combustión,
y escape). La diferencia es que mientras en un motor de pistón se producen
tantos ciclos de trabajo como número de cilindros hay, por cada dos vueltas
del cigüeñal, en una turbina el ciclo de trabajo es un proceso continuo.
Una versión más moderna de turbina es la denominada turbofán.
En esta, un gran rotor delante de la sección de compresores produce un
flujo de aire a baja presión que no pasa por las cámaras de combustión,
sino que es mezclado con el chorro de salida incrementando la masa de aire acelerado.
Este sistema de mover grandes volúmenes de aire a una velocidad más baja,
incrementa la eficiencia de la turbina consumiendo menos combustible y produciendo
un nivel de ruido más bajo.
Puesto que la turbina tiene por diseño un movimiento giratorio, al contrario
que los motores de pistón que tienen que convertir el movimiento rectilíneo
a movimiento circular, una turbina de gas es más simple que un motor de pistón
de potencia equivalente, tiene menos peso, requiere menos mantenimiento, y tiene
mayor capacidad de generar potencia; a cambio, consume combustible en mayor
cantidad, y ciertas limitaciones termodinámicas que restringen su eficiencia
a un 40% de su valor ideal.
En algunos casos, el chorro de aire que sale de turbina vuelve a ser quemado
(postcombustión) generando una fuerza de aceleración extraordinaria.
Debido al excesivo gasto de combustible de este procedimiento, solo se emplea
en el Concorde y en aviones militares supersónicos, y en ambos casos
en maniobras muy restringidas.
También, para ayudar en el frenado del avión tras la toma de tierra,
las turbinas suelen tener unos dispositivos en la tobera de salida, conocidos
como inversores de empuje o reversa, que cambian la dirección de salida
del chorro de gases hacia adelante.
3.1.4 Propulsión por
turbina.
Existen dos formas generales de convertir la energía del gas de salida
de la turbina en fuerza propulsora.
(1) Un rotor colocado en el flujo del chorro extrae la potencia mecánica
para mover un propulsor externo, por ejemplo una hélice; en este caso
el empuje o tracción es generado por la aceleración de la masa
de aire por la hélice. En este tipo de propulsión denominado turbohélice
o turbopropulsor, la turbina mueve la hélice a través de un mecanismo
reductor. Los turbohélice son más eficaces que los reactores a velocidades de
hasta 300 mph, pero pierden eficacia a mayores velocidades. Si la turbina es
de tipo turbofán, se obtiene un altísimo flujo de aire usando
hélices de paso muy alto.
(2) El chorro de alta energía producido es dirigido a una tobera que
acelera el chorro a muy alta velocidad en su salida a la atmósfera; en
este caso el empuje es generado por la propia energía del chorro de salida.
Este tipo de propulsión se denomina turbojet.
Notas.
La eficiencia de un motor se expresa en términos de potencia, velocidad,
y consumo de combustible. En un motor de pistón, parte de la potencia
generada en los cilindros se pierde debido a la resistencia por fricción
de los elementos mecánicos del motor. Igualmente, hay una gran cantidad
de energía contenida en el chorro de gas de una turbina que no es totalmente
aprovechada para proporcionar propulsión. La eficiencia mecánica
de un motor es la fracción de la energía disponible que es aprovechada
para impulsar al aeroplano, comparada con la energía total de la combustión
o el chorro de gases.
A la hora de diseñar un motor, dos parámetros importantes a tener
en cuenta son su peso y su volumen por el efecto que ambos tienen sobre el rendimiento
del aeroplano. Cada motor es diseñado de forma específica para
obtener un eficiente consumo de combustible y lograr el más alto rendimiento
propulsor, con el menor peso y volumen posible, todo ello en función
del rango de velocidades y alturas en que debe operar el avión.
Sumario:
La fuerza que impulsa al avión, se denomina tracción cuando
se ejerce por delante del motor -tira del avión-, y empuje cuando se
ejerce por detrás del motor -empuja al avión-.
Esta fuerza se obtiene acelerando una gran masa de aire. Esta aceleración
hacia atrás genera una reacción de sentido contrario, la cual
impulsa al avión hacia adelante.
La aceleración de esa masa de aire, se puede lograr mediante el giro
de una hélice, la cual puede ser movida por un motor de pistón
o una turbina de gas, o mediante la expulsión de gases a alta velocidad
gracias a una turbina de gas. El elemento propulsor es la hélice en
el primer caso, y la turbina en el segundo.
Tanto los motores de pistón como las turbinas, reciben el nombre
de motores de combustión interna porque su funcionamiento requiere
el quemado de combustible (queroseno, gasolina,...).
Los motores de pistón utilizados en aviación son casi idénticos
a los de los automóviles, salvo tres aspectos característicos:
(1) tienen un sistema de encendido doble servido por magnetos independientes
de la batería, (2) suelen estar refrigerados por aire para ahorrar
el peso que supone el radiador y el liquido refrigerante, y para minimizar
las posibles averías por fallo en la refrigeración, y (3) como
los aviones operan a distintas alturas, disponen de un control manual de la
mezcla, que se utiliza para ajustar la proporción adecuada de aire
y combustible según la altura.
El motor de pistón consta básicamente de unos cilindros, dentro
de los cuales se deslizan arriba y abajo unos pistones que mediante las bielas
transmiten este movimiento a un cigüeñal. El conjunto está dispuesto
de forma que el movimiento rectilíneo de los pistones se convierte
en movimiento giratorio del cigüeñal.
Los ciclos de trabajo de un motor de cuatro tiempos son: admisión,
compresión, explosión y escape.
Conforme la disposición de los cilindros, los motores se denominan:
horizontales opuestos (boxer), en línea, en "V", radiales...
Una turbina de gas es una máquina motriz que convierte la energía
de la combustión de queroseno, en energía mecánica en
forma de chorro de aire de alta presión y elevada temperatura.
Esta energía mecánica se aprovecha para mover un mecanismo
propulsor tal como la hélice de un aeroplano o para generar el empuje
que impulsa a un avión.
Las turbinas de gas constan básicamente de cuatro partes: compresor,
cámaras de combustión, turbina, y tobera de salida.
Al contrario que en un motor de pistón, el ciclo de trabajo de la
turbina es continuo.
Las turbinas tienen por diseño un movimiento giratorio, en tanto
los motores de pistón han de convertir un movimiento rectilíneo
en movimiento giratorio.
En un avión turbohélice o turbopropulsor, una o más
turbinas hacen girar una o más hélices que impulsan al avión.
En un turbojet, el impulso se debe al chorro de gases de salida de la turbina.