1.7 ÁNGULO DE ATAQUE.En este capítulo se detalla con más profundidad un concepto fundamental en aviación, el ángulo de ataque, cuya definición ya vimos en el capítulo 1.3. En dicho capítulo se definía el ángulo de ataque como el ángulo agudo formado por la cuerda del ala y la dirección del viento relativo, o sea, el ángulo con el cual el aire incide sobre las alas.
|
Actitudº + Incidenciaº = Ataqueº + Ascensoº
|
Quizá el caso más sencillo sea el vuelo recto y nivelado a velocidad constante; la actitud es 0º, el ángulo de ascenso es 0º y el ángulo de ataque es igual al ángulo de incidencia.
Normalmente el ángulo de incidencia es constante, por lo que el ángulo
de ataque depende solo de la actitud y la dirección de vuelo (ascenso/descenso).
Si los instructores insisten durante las lecciones prácticas en que aprendamos
a percibir y controlar la actitud del avión, se debe precisamente a que de
esta manera percibimos y controlamos indirectamente el ángulo de ataque, tal
como se ha explicado.
Sin embargo, en las maniobras con flaps (despegue y aterrizaje) se ha de tener en
cuenta que desplegarlos tiene el efecto de incrementar la incidencia en varios grados.
Al aumentar uno de los valores de la izquierda de la fórmula (incidencia),
o minoramos el otro valor (actitud) para seguir manteniendo la igualdad, o la suma
de la derecha (ataque + ascenso) aumentará en la misma cantidad. Resumiendo:
la percepción del ángulo de ataque por la actitud habitual en vuelo
cambia cuando se tienen los flaps extendidos, y este cambio de percepción es
mayor cuanto mayor es el grado de deflexión de los flaps.
En 1.5.2 vimos como el volante de control provoca el movimiento de cabeceo del avión (morro arriba o abajo). Este movimiento de cabeceo hace variar el ángulo de ataque; o sea que el ángulo de ataque se controla mediante el volante de control. En el capítulo 1.1.10 veremos el efecto que tiene la variación del ángulo de ataque sobre la velocidad y la altura.
Para realizar un cambio en el ángulo de ataque, simplemente levante o baje el morro del aeroplano actuando sobre el volante de control. Una vez conseguida la actitud adecuada para el nuevo ángulo de ataque, libere un poco la presión y mueva el compensador hasta notar que no es necesario ejercer fuerza sobre el volante, lo que se llama "volar sin manos".
Si un aeroplano es desplazado del ángulo de ataque para el cual está compensado, por ejemplo por una ráfaga de aire, intentará volver a su posición de equilibrio, pero no lo conseguirá inmediatamente sino que oscilará hasta encontrarla. Estas oscilaciones son suaves y pueden corregirse fácilmente actuando sobre el volante de control. En aire no turbulento Vd. puede compensar el avión y dejarlo solo, pero si el aire es turbulento provocará bastantes oscilaciones y tendrá que intervenir sobre los mandos de forma más frecuente.
Aunque el compensador ahorra esfuerzo y facilita el trabajo, no es un procedimiento adecuado iniciar un cambio de actitud, velocidad o ángulo de ataque con el compensador, pues ello provocará un montón de oscilaciones. Haga los cambios mediante el volante de control y una vez conseguidos, actúe sobre el compensador para deshacerse de la presión sobre los mandos.
Conclusión: La forma mejor y más simple para que un avión
vuele con un ángulo de ataque constante es compensarlo y dejarlo solo. Un aeroplano,
por su propia estructura y diseño, está compensado para un ángulo
de ataque definido. Los estudiantes primerizos, tienen la sensación equivocada
de que ha de desarrollarse una gran habilidad y estar interviniendo en los mandos
continuamente para mantener el aparato bajo control.
Otra sensación equivocada de los aspirantes a piloto, es que hay que mantener
los controles firmemente sujetos, hasta el punto de que algunos bajan de las clases
prácticas con los nudillos blancos. Producto de este "agarrotamiento" en los
mandos, es que cada vez que se mira a algún lugar que no sea al frente, el
avión realiza un movimiento incontrolado; si el piloto mira hacia atrás,
tira a la vez de los mandos y el avión se encabrita; si mira a un lado y abajo,
allá que va el avión, etc. Un piloto experimentado sujeta ligeramente
los mandos y los mueve con suavidad y firmeza.
Se denomina ángulo de ataque crítico
a aquel que produce la mayor sustentación y a partir del cual un aumento del
ángulo de ataque no se traduce en un incremento de la sustentación.
|
Sabemos que la sustentación se produce por la diferencia de presiones entre las partes superior e inferior del ala, más la reacción hacia arriba que produce la acción del flujo de aire deflectado hacia abajo en el borde de salida del ala. A medida que se incrementa el ángulo de ataque la diferencia de presiones es mayor debido a que presentamos a la corriente de aire una mayor curvatura; además, al ser mayor el ángulo del aire deflectado en el borde de salida, mayor es la reacción hacia arriba, por tanto tenemos más sustentación (y también más resistencia). Pero este proceso no es infinito. Cuando el ángulo de ataque excede el ángulo crítico comienza a disminuir la sustentación hasta producirse la entrada en pérdida. |
![]() |
El gráfico de la fig.1.7.5 muestra que el coeficiente de sustentación (CL) es una función sencilla del ángulo de ataque, y como este coeficiente va aumentando con el ángulo de ataque hasta un punto (ángulo de ataque crítico) a partir del cual comienza a disminuir. Cada perfil tiene su propio ángulo de ataque crítico.
En 1.3.2 vimos la fórmula de la sustentación (L=CL*q*S) donde CL es el coeficiente de sustentación, directamente proporcional al ángulo de ataque; q la presión aerodinámica (1/2dv² donde d es la densidad y v la velocidad del viento relativo) y S la superficie alar. Como en vuelo normal la sustentación es siempre muy cercana al peso y puesto que la superficie alar es invariable (salvo que se extiendan flaps), la fórmula anterior podría escribirse:
|
|
Puesto que los gráficos de las figuras 1.7.5 y 1.7.6 tienen en común el coeficiente de sustentación, combinando ambos vemos la correspondencia existente entre velocidades y ángulos de ataque, tal como se muestra en la fig.1.7.7; a mayor coeficiente de sustentación mayor ángulo de ataque y menor velocidad; cuando este coeficiente ha alcanzado su máximo la velocidad está en el mínimo; este mínimo es la velocidad de pérdida (Vs).
¡OJO!. Este gráfico solo trata de mostrar la relación entre velocidad y ángulo de ataque, y asume condiciones estándar en cuanto a sustentación necesaria y a los factores que afectan a la velocidad (densidad, etc...). Por ejemplo, en condiciones de mayor necesidad de sustentación, como por ejemplo en un viraje cerrado, la curva de velocidad se desplazaría hacia la izquierda (la velocidad de pérdida es mayor).
Una idea intuitiva que podemos extraer tanto de la fórmula anterior como de este último gráfico, es que altas velocidades implican bajos ángulos de ataque mientras que bajas velocidades implican ángulos de ataque altos. Teniendo en cuenta que el factor velocidad, v en la fórmula, interviene elevado al cuadrado, se comprende que volar con velocidades muy bajas (ver 5.10) implica un coeficiente de sustentación (CL) muy elevado, o sea ángulos de ataque muy pronunciados.
Si a un coeficiente de sustentación determinado le corresponde un ángulo
de ataque y una velocidad concreta, podemos afirmar que para una misma cantidad de
sustentación, a cada ángulo de ataque le corresponde una velocidad del
indicador y viceversa, lo cual nos corrobora que el indicador
de velocidad es realmente un buen indicador del ángulo de ataque.
Con una excepción: hay un amplio rango de ángulos de ataque cercanos
al ángulo critico que producen el mismo coeficiente de sustentación,
circunstancia que se observa en las fig.1.7.5 y 1.7.7 donde vemos que la curva se
hace casi plana en las cercanías del ángulo de ataque critico. Estos
ángulos corresponden a velocidades muy cercanas a la velocidad de pérdida.
En casi todos los regímenes de vuelo, incluyendo especialmente la aproximación final, el indicador de velocidad nos da la mejor información sobre el ángulo de ataque. Pero durante la recogida en el aterrizaje, estamos en velocidades cercanas a la pérdida y este indicador no nos dice nada que necesitemos conocer.
En el rango de ángulos de ataque correspondientes a vuelo normal (entre unos 3º y 10º) sucede que:
Con ángulos de ataque más altos, lo anterior deja de tener validez. El coeficiente de resistencia parásita aumenta muy rápidamente, y el de resistencia inducida se incrementa algo, no hay en estos casos razones de proporcionalidad.