1.5 SUPERFICIES DE MANDO Y CONTROL.Además de que un avión vuele, es necesario que este vuelo se
efectúe bajo control del piloto; que el avión se mueva respondiendo
a sus ordenes. Los primeros pioneros de la aviación estaban tan preocupados
por elevar sus artilugios que no prestaban mucha atención a este hecho;
por suerte para ellos nunca estuvieron suficientemente alto y rápido
como para provocar o provocarse males mayores. Por otro lado, es de gran interés contar con dispositivos que, a voluntad del piloto, aporten sustentación adicional (o no-sustentación) facilitando la realización de ciertas maniobras. Para lograr una u otra funcionalidad se emplean superficies aerodinámicas, denominándose primarias a las que proporcionan control y secundarias a las que modifican la sustentación. Las superficies de mando y control modifican la aerodinámica del avión provocando un desequilibrio de fuerzas, una o más de ellas cambian de magnitud. Este desequilibrio, es lo que hace que el avión se mueva sobre uno o más de sus ejes, incremente la sustentación, o aumente la resistencia.
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Eje longitudinal. Es el eje imaginario que va desde el morro hasta la cola del avión. El movimiento alrededor de este eje (levantar un ala bajando la otra) se denomina alabeo (en ingles "roll"). También se le denomina eje de alabeo, nombre que parece más lógico pues cuando se hace referencia a la estabilidad sobre este eje, es menos confuso hablar de estabilidad de alabeo que de estabilidad "transversal". | |
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Eje transversal o lateral. Eje imaginario que va desde el extremo de un ala al extremo de la otra. El movimiento alrededor de este eje (morro arriba o morro abajo) se denomina cabeceo ("pitch" en ingles). También denominado eje de cabeceo, por las mismas razones que en el caso anterior. Eje vertical. Eje imaginario que atraviesa el centro del avión. El movimiento en torno a este eje (morro virando a la izquierda o la derecha) se llama guiñada ("yaw" en ingles). Denominado igualmente eje de guiñada. |
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En un sistema de coordenadas cartesianas, el eje longitudinal o de alabeo sería el eje "x"; el eje transversal o eje de cabeceo sería el eje "y", y el eje vertical o eje de guiñada sería el eje "z". El origen de coordenadas de este sistema de ejes es el centro de gravedad del avión.
Son superficies aerodinámicas movibles que, accionadas por el piloto a través de los mandos de la cabina, modifican la aerodinámica del avión provocando el desplazamiento de este sobre sus ejes y de esta manera el seguimiento de la trayectoria de vuelo deseada.
Las superficies de control son tres: alerones, timón de profundidad y timón de dirección. El movimiento en torno a cada eje se controla mediante una de estas tres superficies. La diferencia entre un piloto y un conductor de aviones es el uso adecuado de los controles para lograr un movimiento coordinado. Veamos cuales son las superficies de control, como funcionan, y como las acciona el piloto.
Alerones. Palabra
de origen latino que significa "ala pequeña", son unas superficies móviles,
situadas en la parte posterior del extremo de cada ala, cuyo accionamiento provoca
el movimiento de alabeo del avión sobre su eje longitudinal. Su ubicación
en el extremo del ala se debe a que en esta parte es mayor el par de fuerza ejercido.
El piloto acciona los alerones girando el volante de control ("cuernos") a la
izquierda o la derecha, o en algunos aviones moviendo la palanca de mando a
la izquierda o la derecha.
Funcionamiento: Los alerones tienen un movimiento asimétrico. Al girar el volante hacia un lado, el alerón del ala de ese lado sube y el del ala contraria baja, ambos en un ángulo de deflexión proporcional a la cantidad de giro dado al volante. El alerón arriba en el ala hacia donde se mueve el volante implica menor curvatura en esa parte del ala y por tanto menor sustentación, lo cual provoca que ese ala baje; el alerón abajo del ala contraria supone mayor curvatura y sustentación lo que hace que ese ala suba. Esta combinación de efectos contrarios es lo que produce el movimiento de alabeo hacia el ala que desciende.
Supongamos por ejemplo que queremos realizar un movimiento de alabeo a la derecha: giramos el volante a la derecha; el alerón del ala derecha sube y al haber menos sustentación esa ala desciende; por el contrario, el alerón abajo del ala izquierda provoca mayor sustentación en esa ala y que esta ascienda.
Timón de profundidad.
Es la superficie o superficies móviles situadas en la parte posterior del
empenaje horizontal de la cola del avión. Aunque su nombre podría
sugerir que se encarga de hacer elevarse o descender al avión, en realidad
su accionamiento provoca el movimiento de cabeceo del avión (morro arriba
o morro abajo) sobre su eje transversal. Obviamente, el movimiento de cabeceo del
avión provoca la modificación del ángulo de ataque; es decir
que el mando de control del timón de profundidad controla el ángulo
de ataque.
En algunos aviones, el empenaje horizontal de cola es de una pieza haciendo
las funciones de estabilizador horizontal y de timón de profundidad.
El timón de profundidad es accionado por el piloto empujando o tirando
del volante o la palanca de control, y suele tener una deflexión máxima de 40º
hacia arriba y 20º hacia abajo.
Funcionamiento: Al tirar del volante de control, esta superficie sube
mientras que al empujarlo baja -en algunos aviones se mueve la totalidad del
empenaje horizontal. El timón arriba produce menor sustentación
en la cola, con lo cual esta baja y por tanto el morro sube (mayor ángulo
de ataque). El timón abajo aumenta la sustentación en la cola,
esta sube y por tanto el morro baja (menor ángulo de ataque). De esta
manera se produce el movimiento de cabeceo del avión y por extensión
la modificación del ángulo de ataque.
Timón de dirección.
Es la superficie móvil montada en la parte posterior del empenaje vertical
de la cola del avión. Su movimiento provoca el movimiento de guiñada
del avión sobre su eje vertical, sin embargo ello no hace virar el aparato,
sino que se suele utilizar para equilibrar las fuerzas en los virajes o para centrar
el avión en la trayectoria deseada. Suele tener una deflexión máxima
de 30º a cada lado.
Esta superficie se maneja mediante unos pedales situados en el suelo de la
cabina.
Funcionamiento: Al pisar el pedal derecho, el timón de dirección gira hacia la derecha, provocando una reacción aerodinámica en la cola que hace que esta gire a la izquierda, y por tanto el morro del avión gire (guiñada) hacia la derecha. Al pisar el pedal izquierdo, sucede lo contrario: timón a la izquierda, cola a la derecha y morro a la izquierda.
El manejo de los mandos de control, según se ha visto es bastante intuitivo (ver animaciones en 5.1.3):
Al basarse los mandos de control en principios aerodinámicos, es obvio que
su efectividad será menor a bajas velocidades que a altas velocidades. Es conveniente
tener esto en cuenta en maniobras efectuadas con baja velocidad.
El que las superficies de control estén lo más alejadas posible del
Centro de Gravedad del avión no es casualidad,
sino que debido a esta disposición su funcionamiento es más efectivo
con menor movimiento de la superficie y menos esfuerzo.
El piloto consigue la actitud de vuelo deseada mediante los mandos que actúan
sobre las superficies de control, lo cual requiere un esfuerzo físico
por su parte; imaginemos un vuelo de un par de horas sujetando los mandos y
presionando los pedales para mantener el avión en la posición
deseada.
Para evitar este esfuerzo físico continuado, que podría provocar
fatiga y falta de atención del piloto, con el consiguiente riesgo, el
avión dispone de compensadores. Estos son unos mecanismos, que permiten
que las superficies de control se mantengan en una posición fijada por
el piloto, liberándole de una atención continuada a esta tarea.
Aunque no todos los aviones disponen de todos ellos, los compensadores se denominan
según la función o superficie a la que se aplican: de dirección,
de alabeo, o de profundidad.
Es posible disminuir la velocidad mínima que sostiene a un avión en vuelo mediante el control de la capa límite, modificando la curvatura del perfil, o aumentando la superficie alar. Las superficies que realizan una o más de estas funciones se denominan superficies hipersustentadoras.
Las superficies primarias nos permiten mantener el control de la trayectoria del avión, las secundarias se utilizan en general para modificar la sustentación del avión y hacer más fáciles muchas maniobras. Las superficies secundarias son: flaps, slats y spoilers o aerofrenos.
Flaps. Los flaps son dispositivos hipersustentadores, cuya función es la de aumentar la sustentación del avión cuando este vuela a velocidades inferiores a aquellas para las cuales se ha diseñado el ala. Situados en la parte interior trasera de las alas, se deflectan hacia abajo de forma simétrica (ambos a la vez), en uno o más ángulos, con lo cual cambian la curvatura del perfil del ala (más pronunciada en el extrados y menos pronunciada en el intrados), la superficie alar (en algunos tipos de flap) y el ángulo de incidencia, todo lo cual aumenta la sustentación (y también la resistencia).
Se accionan desde la cabina, bien por una palanca, por un sistema eléctrico,
o cualquier otro sistema, con varios grados de calaje (10º, 15º, etc..)
correspondientes a distintas posiciones de la palanca o interruptor eléctrico,
y no se bajan o suben en todo su calaje de una vez, sino gradualmente. En general,
deflexiones de flaps de hasta unos 15º aumentan la sustentación
con poca resistencia adicional, pero deflexiones mayores incrementan la resistencia
en mayor proporción que la sustentación.
En la figura se representan unas posiciones y grados de calaje de flaps como
ejemplo, pues el número de posiciones de flaps así como los grados
que corresponden a cada una de ellas varía de un avión a otro.
Hay varios tipos de flaps: sencillo, de intrados, flap zap, flap fowler, flap ranurado, flap Krueger, etc...
Los flaps únicamente deben emplearse en las maniobras de despegue, aproximación y aterrizaje, o en cualquier otra circunstancia en la que sea necesario volar a velocidades más bajas que con el avión "limpio".
Los efectos que producen los flaps son:
Aumento de la sustentación.
Aumento de la resistencia.
Posibilidad de volar a velocidades más bajas
sin entrar en pérdida.
Se necesita menor longitud de pista en despegues
y aterrizajes.
La senda de aproximación se hace más
pronunciada.
Crean una tendencia a picar.
En el momento de su deflexión el avión
tiende a ascender y perder velocidad.
Slats.
Son superficies hipersustentadoras que actúan de modo similar
a los flaps. Situadas en la parte anterior del ala, al deflectarse canalizan hacia
el extrados una corriente de aire de alta velocidad que aumenta la sustentación
permitiendo alcanzar mayores ángulos de ataque sin entrar en pérdida.
Se emplean generalmente en grandes aviones para aumentar la sustentación
en operaciones a baja velocidad (aterrizajes y despegues), aunque también
hay modelos de aeroplanos ligeros que disponen de ellos.
En muchos casos su despliegue y repliegue se realiza de forma automática; mientras la presión ejercida sobre ellos es suficiente los slats permanecen retraídos, pero cuando esta presión disminuye hasta un determinado nivel (cerca de la velocidad de pérdida) los slats de despliegan de forma automática. Debido al súbito incremento o disminución (según se extiendan o replieguen) de la sustentación en velocidades cercanas a la pérdida, debemos extremar la atención cuando se vuela a velocidades bajas en aviones con este tipo de dispositivo.
Spoilers o aerofrenos. Al contrario que los anteriores, el objetivo de esta superficie es disminuir la sustentación del avión. Se emplean sobre todo en reactores que desarrollan altas velocidades y sirven para frenar el avión en vuelo, perder velocidad y facilitar el aterrizaje, ayudar a frenar en tierra, y en algunos aviones como complemento de los alerones para el control lateral y los virajes en vuelo.
Las superficies secundarias (flaps, slats, spoilers) siempre funcionan en pareja y de forma simétrica, es decir el accionamiento del mando correspondiente provoca el mismo movimiento (abajo o arriba) de las superficies en las dos alas (excepto en los movimientos de los spoilers complementando a los alerones).
Al afectar a la sustentación, a la forma del perfil, y a la superficie alar, el que funcione una superficie y no su simétrica puede suponer un grave inconveniente. Asimismo, tienen un límite de velocidad, pasada la cual no deben accionarse so pena de provocar daños estructurales.
Ha habido accidentes de aviones comerciales debido al despliegue inadvertido de alguna de estas superficies en vuelo, lo cual ha llevado a mejorar los diseños, incorporando elementos que eviten su accionamiento a velocidades inadecuadas.
En los aviones comerciales, todos estas superficies (primarias y secundarias) se mueven por medios eléctricos e hidráulicos. La razón es obvia; su envergadura hace que las superficies de control sean mayores; están más alejadas de los mandos que las controlan, y además soportan una presión mucho mayor que en un avión ligero. Todo esto reunido hace que se necesite una fuerza extraordinaria para mover dichas superficies, fuerza que realizan los medios mencionados.