1.10 CONTROL DE ALTURA Y VELOCIDAD.
Cuando se pilota un aeroplano, es fundamental: (1) controlar la velocidad
y (2) controlar la altitud.
Esto sería fácil si el avión tuviera unos controles ideales,
de manera que moviendo uno cambiara la velocidad sin cambiar de altitud,
o moviendo otro cambiara la altitud sin cambiar de velocidad. Pero
este tipo de controles en un avión es un sueño imposible en la
práctica, así que veamos como los controles reales afectan
a la velocidad y la altitud de un avión real.
Existe una controversia, clásica entre pilotos, sobre que mando en
la cabina controla primariamente la velocidad y cual la altitud. Unos dicen
que el volante ("cuernos") controla la altitud y el mando de gases
la velocidad. Otros sugieren justamente lo contrario: que el volante controla
la velocidad y el mando de gases la altitud. ¿Quién afirma lo
correcto?. Ninguno, porque cualquiera de las dos afirmaciones supondría
que los aviones tienen un mando que controla exclusivamente la altitud y
nada más, y otro que controla únicamente la velocidad. No
existe un avión con unos controles así.
La única respuesta cierta es que:
- El volante de mando controla la actitud de morro del avión y por
extensión el ángulo de ataque.
- El mando de gases controla la potencia. Esta potencia se puede utilizar
para superar la resistencia, para acelerar, o para ascender.
- Ni uno ni otro controla la altitud o la velocidad de forma independiente.
En general, un piloto que intenta controlar velocidad y altitud por separado
acaba por no controlar o una u otra, o ninguna, siendo la velocidad casi siempre
la que sale peor parada, tornándose a veces tan baja que se corre el
riesgo de entrar en pérdida.
En vuelo recto y nivelado, algo tan simple como cambiar de velocidad manteniendo
la misma altitud supone una secuencia de ajustes en ambos mandos. Podemos
aprender a hacer estos ajustes de dos maneras: una a base de prueba y error
hasta descubrir cual es la forma correcta, y otra mejor y más sencilla:
sabiendo como responde el avión al movimiento de los mandos para que
esta secuencia sea obvia y comprendida, lo que hará nuestro vuelo más
fácil y seguro. Intentemos esto último.
1.10.1 Mando de gases.
El mando de gases controla la potencia, así de simple. Se requiere potencia
para:
- Mantener el empuje suficiente para vencer la resistencia.
- El ascenso requiere más potencia que el vuelo recto y nivelado (ver
5.5).
- Para acelerar el avión en la misma trayectoria se necesita más potencia
que en vuelo no acelerado.
Con el avión compensado en vuelo recto y nivelado y una potencia moderada,
si aplicamos más gases sucede una cosa muy curiosa: el avión no acelera
(en muchos aviones incluso decelera ligeramente) sino que levanta ligeramente
el morro y comienza a ascender. Esto es algo nuevo para los aspirantes a piloto:
si en un automóvil piso el acelerador (aumento la potencia) y este acelera
¿porque en un avión no?.
Por la sencilla razón de que mientras un automóvil solo puede transformar
el aumento de energía en sentido horizontal (acelerando), un avión
puede transformarla en sentido horizontal o en sentido vertical (ascendiendo),
y debido a su concepción aerodinámica el avión transforma
precisamente este incremento de energía en sentido horizontal:
ascendiendo.
Obviamente, el movimiento contrario de este mando (quitar gases) no hace que
el avión decelere (la velocidad incluso aumenta ligeramente) sino que
baje algo el morro y descienda.
Fijándonos en el gráfico de la fig.1.10.2, que muestra un ejemplo
de relación entre potencia y tasa de ascenso, observamos que para una
misma velocidad, p.ejemplo 85 nudos, con el 65% de potencia aplicada la tasa
de ascenso es nula, mientras que con el 80% de potencia la tasa de ascenso
es positiva; es decir, que si volamos recto y nivelado a 85 nudos, al aumentar
la potencia del 65% al 80% sin cambiar de velocidad, el avión ascenderá
con una tasa determinada. De la misma manera, recto y nivelado a 110 nudos,
reducir la potencia del 80% al 65% supone una tasa de ascenso negativa; el
avión descenderá. Podemos imaginar el abrir gases como tirar
de la curva del gráfico hacia arriba, mientras que cortarlos es como
dejarla caer.
Aumentar la potencia hace que el avión ascienda mientras que reducirla hace
que descienda. Este es el comportamiento aerodinámico normal y natural
del mando de gases. Se puede afirmar entonces que "el
mando de gases es el mando de control primario sobre la altura".
La tasa de ascenso o descenso (en pies por minuto "fpm") es proporcional
al aumento o disminución de potencia realizado.
1.10.2 Volante de control.
En el capítulo 1.5.2 vimos como
actúa el volante de control sobre el timón de profundidad: al tirar
hacia atrás de este mando o empujarlo hacia adelante, varía la sustentación
en la cola y ello provoca el movimiento de cabeceo del avión. Por lo tanto,
al mover el volante de control: (1) la actitud de morro del avión
cambia.
Si la actitud de morro es distinta, el avión estará incidiendo
el viento relativo con un ángulo diferente. Tenemos pues que además:
(2) cambia el ángulo de ataque.
El cambio del ángulo de ataque afecta a la resistencia (1.3.6)
y la velocidad (1.7.4). Un mayor ángulo de ataque
supone más resistencia y menos velocidad, y viceversa. Esto implica que
además: (3) cambia la velocidad.
Estas respuestas, que constituyen el efecto primario e inmediato del avión
al movimiento del volante de control, permiten afirmar que "el
volante de control ejerce el control principal sobre la velocidad",
aunque este mando no es exactamente un control de velocidad. Para ganar
velocidad hay que empujar el volante hacia delante (disminuir el ángulo de
ataque) y para perderla hay que tirar del volante hacia atrás (aumentar el
ángulo de ataque). El aumento o disminución de velocidad dependerá de la cantidad
de movimiento impuesto a este control.
La fig.1.10.5 muestra el efecto primario de tirar del volante de control; lógicamente
el movimiento contrario, empujar el volante de control, provocará el
efecto contrario.
Memoricemos la afirmación anterior, aunque con ciertas reservas. Hemos cambiado
la relación de fuerzas y esto hace cambiar la velocidad, cierto. Pero también
hemos cambiado los parámetros principales que afectan a la sustentación
(ángulo de ataque y velocidad) y esto tiene efectos secundarios.
Para comprender mejor estos efectos secundarios, veamos que sucede cuando
tiramos del volante de control sin cambiar la potencia:
- Se acentúa la actitud de morro arriba y aumenta el ángulo de ataque.
- La velocidad disminuye, el avión decelera. Este es el efecto primario.
- Primer efecto secundario: debido al incremento del ángulo de ataque el
avión ascenderá.
- Segundo efecto secundario:
- Si los nuevos parámetros son más eficientes el avión sigue ascendiendo.
- Si son menos eficientes el avión entrará en descenso.
En la fig.1.10.6 tenemos un ejemplo de este efecto secundario. Volamos a 90 nudos
con la potencia puesta al 75% (1) y tiramos de "cuernos";
el efecto primario consiste en reducir la velocidad, por ejemplo hasta 70 nudos,
y elevarse un poco (2); como los nuevos parámetros
son más eficientes el avión entrará en ascenso con una tasa
constante. Volvemos a tirar de "cuernos; de nuevo la velocidad decrece, por
ejemplo hasta 53 nudos, y ascendemos unos pies, pero ahora los nuevos parámetros
son menos eficientes y el avión entrará en un descenso constante (3).
Si el volante de mando controla la velocidad pero provoca efectos secundarios
en la altura, un cambio de velocidad manteniendo la altura requerirá
mover el volante de control y además ajustar el mando de gases.
Entonces, que sentido tiene la controversia sobre que mando controla que cosa?.
Tiene y mucho. La noción de que el volante de control es el mando de arriba/abajo
puede ser muy peligrosa. Veamos cual es la razón.
La mayoría del tiempo de vuelo se consume en régimen de crucero,
recto, nivelado y con una potencia adecuada. En este régimen, es factible recuperar
unos pies de altura tirando del volante de control únicamente. El avión
perderá velocidad (efecto primario) y ascenderá. Una vez a la altura
deseada se empuja el volante de control y el avión volverá paulatinamente
a la velocidad inicial. No hay mayores problemas en esta forma de actuar, y es usual
por la comodidad que supone tocar solo un mando. En el caso de la figura 1.10.6 es
como estar volando a 90 nudos y ascender unos pies a 70 nudos para después
recuperar la velocidad inicial.
Pero hay otra parte. Supongamos ahora que la velocidad que tenemos es baja,
únicamente unos nudos por encima de la velocidad de pérdida. Con la noción
de que el volante de control es el mando de arriba/abajo, si tiramos del mismo
ascenderemos unos pies como antes (efecto secundario) pero a costa de minorar
tanto la velocidad (efecto primario) que tras ese pequeño ascenso el avión
entra en un rápido descenso, o incluso peor, entra en pérdida. Esta
reacción tiene un nombre: "globo", y se da con cierta frecuencia en la recogida
durante el aterrizaje, como pueden confirmar los aspirantes a piloto. A pocos
pies sobre la pista se tira de cuernos en exceso, el avión se frena, asciende
unos pies y entonces cae rápidamente.
En la fig.1.10.7 vemos esto reflejado. Estamos volando a 68 nudos con una potencia
algo baja, y tiramos de cuernos (1); como siempre,
la velocidad decrece, p.ejemplo hasta 52 nudos, y ascendemos unos pies. Pero con
esta nueva velocidad entramos en descenso, o lo que es peor, en pérdida (2).
La peligrosidad de la noción del volante de control como mando de arriba/abajo,
se acentúa especialmente durante el despegue y el aterrizaje, porque
en ambos casos además de tener al avión con poca velocidad se está a baja altura
y puede ser que no haya opción a recuperar una pérdida.
Parece que la cuestión está muy clara. Pero no debe estarlo tanto
cuando se siguen produciendo accidentes por pérdida/barrena. Si quiere tener
una pérdida/barrena garantizada tire de "cuernos" un poco, luego más,
y más. Si por el contrario tiene apego a su seguridad, en velocidades bajas
mire el indicador de velocidad antes de tirar de "cuernos".
Ante la duda, la lógica aerodinámica para volar un avión de
forma precisa es adoptar una posición de morro que mantenga la velocidad deseada,
compensar el avión para ese ángulo de ataque y controlar la altura mediante
el mando de gases.
No es habitual, pero pudiera suceder que se quiera perder altura actuando
sobre el volante de control. Cuidado, que podemos rebasar la velocidad máxima
del avión.
En un capítulo posterior veremos como actuar sobre estos mandos para:
(1) acelerar/decelerar sin cambiar de altitud; (2) ascender/descender sin cambiar
de velocidad, y (3) perder/ganar altitud y velocidad a la vez.
Sumario:
- El volante de control es el mando primario sobre la velocidad.
- Para ganar velocidad se hace picar el avión empujando este volante hacia
adelante, mientras que para reducirla se levanta el morro tirando hacia atrás
del volante de control.
- La velocidad perdida/ganada depende de la cantidad de movimiento sobre
los "cuernos".
- El mando de gases es el mando primario sobre la altura.
- Para ganar altura se abren más gases, y para perderla se cortan gases.
- La tasa de ascenso o descenso (en pies por minuto "fpm") es
proporcional a la cantidad de potencia incrementada/disminuida respectivamente.
- Se pueden ganar unos pies actuando solo sobre el volante de control, siempre
y cuando se tenga potencia y velocidad suficiente para asumir temporalmente
la pérdida de velocidad.
- En situaciones normales, la forma más sencilla de controlar velocidad
y altitud consiste en obtener la velocidad deseada mediante el volante de
control, compensar el avión para esta velocidad, y sin mover el volante de
control actuar sobre los gases para controlar la altitud.
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